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Helado Negro y Reyna Tropical comparten su álbum colaborativo: Helado Tropical

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Helado Negro y Reyna Tropical (lanzan hoy su álbum debut en colaboración, ‘Helado Tropical’. El álbum ya está disponible en vinilo y plataformas digitales a través de Psychic Hotline.

Helado Tropical también comparte el video oficial de «Soledad» junto con el álbum. El vídeo fue dirigido por Helado Tropical y editado por Josh Finck. «Soledad» representa una dualidad entre suavidad y agudeza, así como apertura y resistencia, que recorre todo el álbum. La canción surgió en una sola sesión nocturna, una vez que el proyecto estaba técnicamente terminado. Lo que comenzó como una improvisación al teclado se convirtió en algo magnético, impulsando a ambos artistas a seguir creando. La canción final conserva esa energía entre ellos, esa fluidez y esa inmediatez, desarrollándose con mínimas alteraciones respecto a su forma original.

Tras una reciente gira por Norteamérica como teloneros de CA7RIEL y Paco Amoroso, Helado Tropical encabezará su primera gira comenzando el 12 de agosto, con presentaciones en lugares emblemáticos como The Ford (Los Ángeles), Knockdown Center (Nueva York) y Lunario (Ciudad de México).

Roberto Carlos Lange (también conocido como Helado Negro) y Fabi Reyna (también conocidx como Reyna Tropical) se conocieron en junio de 2024 en Carolina del Norte, gracias a un amigo en común y una invitación informal para pasar tiempo en el estudio. Lo que podría haber sido una breve sesión se convirtió en algo parecido a una convivencia de tres días: una mezcla de conversación, curiosidad y riesgo creativo. Reyna Tropical, quien suele trabajar en colaboraciones íntimas y de larga duración, llegó sin estar segurx de lo que significaría abrir su proceso creativo a alguien nuevo. Helado Negro, conocido por expandir el lenguaje sonoro y emocional de la música latina, llegó con una apertura similar: sin expectativas, solo con la voluntad de ver qué surgía.

Lo que surgió fue inmediato; en lugar de una colaboración gradual, ambos se vieron impulsados por ella, creando canciones en tiempo real, respondiendo a los instintos del otro sin sobreexplicarlos. No había una división rígida de roles. Uno proponía una idea, el otro respondía. Una melodía sugería un ritmo; Un ritmo transformaba una letra. “Nunca nos sentimos completamente estancados”, recuerda Roberto. “Era simplemente como ‘¿y ahora qué?’, e incluso dentro de las canciones, al intentar crear estos micromundos, nos emocionaba cada momento”.